Texto por Aldo Mejía
Imágenes tomadas del Facebook de la banda

Luego de haber recorrido casi todo el país con su disco anterior, BETA está listo para un nuevo capítulo, con nuevo álbum en puerta e integrantes. Es por ello por lo que platicamos con Blas, vocalista del grupo originario de Puebla y afincado en Ciudad de México, acerca del concepto detrás de Segunda piel (2019) y de cómo de una tragedia se puede hacer arte.

¿Cómo se sienten con este nuevo ciclo que está a punto de empezar?

“Nos sentimos muy bien. Como tú dices, es una evolución hacia algo en lo que estamos más relajados, no tenemos esta presión de ser una banda de rock que tiene que sonar como tal. Al contrario, nos sentimos liberados con esta madurez que hemos ido encontrando en la música y en nuestras vidas personales. Ya no traemos a los fantasmas que nos estaban persiguiendo, nos sentimos mucho más relajados y eso se proyecta en la forma en la que estamos componiendo melodías, letras, y hasta en los shows recientes se nota esta fluidez que tenemos.

Es importante mencionar que los nuevos integrantes han sido fundamentales para que tengamos esta confianza también como músicos y personas”.

El año pasado, BETA tuvo cambios en su alineación. A Blas Cernicchiaro y Álvaro Contreras se unieron Julián André y Arturo Gonzáles quienes, según cuenta el propio Blas, eran fans de la banda, y no dudaron en pedir su inclusión al proyecto en cuanto apareció la oportunidad. Para su fortuna, ninguno de los dos es inexperto en la industria. A Arturo lo precede su trayectoria en el grupo Finde, mientras que Julián ha trabajado como compositor y productor, prueba de que nada se hurta y todo se hereda -pues es hijo de Cecilia Toussaint y Alfonso André.

A ambos, Blas los describe como fantásticos músicos e increíbles personas que aportaron algo distinto a las nuevas composiciones apenas entraron en ellas con sus respectivos instrumentos. “Cayeron como anillo al dedo porque estábamos apenas delimitando las nuevas canciones y ellos llegaron a jugar con estas ideas con una mentalidad fresca que hizo que las canciones tomaran cierto rumbo. El retoque final de la producción es de Camilo Froideval, que sacó los juguetes, los ruidos y los sonidos con todo lo que tienen a la mano los productores”, acota emocionado Blas.

¿Qué tan diferente fue el proceso de composición y producción entre su disco anterior y este con la inclusión de Julián y Arturo? Partiendo del hecho de que ustedes no han parado de tocar desde que salió Medusa (2016).

“Es muy interesante porque nosotros, Álvaro y yo, teníamos que adaptarnos a las inseguridades de los exmiembros del grupo, que a dónde iba esto o qué seguía, y somos el motorcito de este proyecto y quienes han tenido que resolver sus ausencias con diferentes músicos. Porque BETA se rige por los músicos, cuando incluyes a alguien puedes cambiar el sonido y el resultado puede ser para bien o para mal, por lo que hemos tenido cuidado pues una cuestión importante para la banda es el show en vivo. Nos caracterizamos por tener conciertos muy exigentes e intensos, porque queremos darles a los fans algo memorable, que se puedan llevar y no sea tan común sobre los escenarios, que es algo que sentimos que hace falta en la industria de la música. Sobre todo, del rock.

A partir de eso nos juntamos y nos pusimos a componer con otros medios. Creamos beats en la computadora, hicimos loops e intentamos jamear con otros bateristas. Fue todo un reto porque no sabíamos hacía dónde podía ir el disco y cuando se consolidó esta alineación, empezamos desde cero con las ideas que ya teníamos a reestructurarlas y a incluir el factor humano, lo que resultó en estas grandes canciones que vienen en el nuevo disco. Y hoy estamos muy contentos y orgullosos con el resultado pues, si bien el disco, se estuvo gestando desde que terminamos Medusa hace casi tres años. Hubo rolas que se compusieron en no menos de un año, algunas tienen una sinergia que se puede perder cuando tardan en producirse. Logramos una unión muy especial entre ellas a pesar de que son muy distintas entre ellas”.

Hoy en día, la escena musical va y viene entre el rock y ritmos como la cumbia hasta lo sinfónico. Ustedes, desde el ep de Luces (2013) han defendido una esencia más cercana al rock a secas. ¿Cómo conseguir una evolución dentro del género sin que esa definición se convierta en un obstáculo?

“Es algo que nos cuestionamos nosotros todos los días como músicos, qué tanto nos mantenemos fieles a nuestro estilo y qué tanto queremos que las nuevas generaciones nos escuchen. Lo que nos hemos dado cuenta es que las buenas canciones no van de la mano con ciertos sonidos, como ahora que están regresando los sintetizadores Jupiter-80, los Juno, lo oldie, y no necesariamente tienes que caer en eso para que tu canción trascienda.

Nosotros estamos usando nuevos formatos para que lo que estamos haciendo suene más moderno y fresco. En ese sentido, Julián ha caído muy bien porque le llevamos diez años y está muy empapado de lo que está sucediendo hoy en día con la perspectiva y experiencia de ser productor y compositor. También intentamos quitarle un poco el peso al tema del riff como lo habíamos estado haciendo en canciones anteriores y poner más atención a las melodías y en conceptos. Creemos que el fuerte de BETA está en que hacemos ideas de conceptos para discos completos, que es algo que se ha perdido mucho con la idea del sencillo”.

Para Blas, funciona el componer una serie de canciones que, además de funcionar individualmente, en conjunto cuenten una historia. Para su próximo disco, Segunda Piel (2019), se inspiraron en un suceso de tal magnitud como lo fue el terremoto del pasado 19 de septiembre, “en la invasión y mezcla de las emociones, en la desesperación, en el amor, en la unión y en la ruptura de prejuicios”, comenta el guitarrista.

A once meses de distancia, ¿cómo abordar el temblor del año pasado y hacerlo, ahora, hasta disfrutable como forma de arte?

“‘Medusa’ es mucho más introspectivo, en ese entonces yo no sabía de la fuerza que iban a tomar las canciones así que las compuse para mí, lo cual es muy interesante porque cada vez que las interpreto me acuerdo de lo que estaba pasando y la gente se las apropió porque se identificaban con ellas y es algo que busco con mi música: que las personas descubran lo que quieren o lo que buscan sin que tenga que decírselos yo explícitamente. Estoy diciendo cosas al aire por alguna razón, pero para los fans pueden reinterpretarlo de acuerdo con sus vidas. Y me emociona que la gente se me acerque y me pregunte por qué escribí tal canción y qué significa, porque para algunos puede ser una figura religiosa o su pareja, y esa es una de las ventajas de la forma en la que escribo, que es muy reinterpretable.

El nuevo disco no se habla a sí mismo sino a alguien más, reconociendo a alguien más en la foto e incluyéndolo en el tema hacia afuera. El tema del terremoto lo hago evidente porque fue una clara inspiración para mí, pero nunca me vas a escuchar hablar del suceso como tal. Son sentimientos, cuestiones que yo vi, convertidas en metáforas y analogías. La fragilidad, los fantasmas, la muerte y hasta encontrar al creador, quien sea en quien creas, todas esas cuestiones surgieron a partir del 19 de septiembre; pero tampoco es mi fin que la gente lo esté recordando, pero sí podrían reformular si son felices haciendo lo que hacen y siendo lo que son, porque el año pasado nos recordó la mortandad y lo finito de los años. Cualquier día puede ser el último.

Todo este rollo se va desarrollando durante el álbum y tiene sus cadencias, pero creemos que es algo fuerte que tenemos para ofrecer y que sentimos que no se está explotando. La gente nos critica a algunos grupos de rock que no caemos en temas de moda y, al contrario, es la gente de la radio, de algunos medios, los que no nos están volteando a ver. Cuando hay un gran mercado, entre oferta y demanda, para el rock, que sigue siendo contracultura. Está desde Zoé, que llena los recintos más grandes, pasando por Camilo Séptimo y hasta nosotros, que seguimos un poco en el underground y no nos estamos yendo por la tangente que sería hablar de lo que todos están hablando”.

Acabas de mencionar a tres bandas que, desde mi perspectiva, son exitosos al llenar foros de distintas dimensiones. Pero ¿cómo miden ustedes el éxito en el camino recorrido?

“Es muy complicado hablar de éxito porque es totalmente subjetivo. Para mí, hay éxito a corto, mediano y largo plazo. BETA es una banda que puede crecer muchísimo porque no está regida por ningún tipo de línea, más que la que nosotros hemos trazado, hasta donde nos dé el cuerpo y la capacidad. De ahí en fuera, el éxito que hemos tenido se refleja en poder decir que ya nos paramos en un gran festival como Vive Latino, tocamos frente a cinco mil personas en la Semana de las Juventudes y hemos toureado en todo el país, además de que en otras partes de habla hispana tenemos un gran auditorio. Son pequeños logros que se van dando y son personales; no vemos como tal el poder decir que cobramos equis cantidad de dinero por un show porque eso para nosotros es nada más un medio que reinvertimos en la banda.

Pero sí estoy muy contento con lo conseguido hasta ahora. Un nuevo éxito es el saber que esta alienación gusta a los fans y funcionó a tal grado que hoy ya tenemos Segunda Piel, que sentimos que es algo que nos va a propulsar a nuevos lugares, nuevas audiencias y estamos muy emocionados por ver hasta dónde va a llegar. Pero ya el simple hecho de estar haciendo música, para nosotros, es un gran logro, que creemos que para eso vinimos: para pasarla bien.

El destino se agradece, pero se disfruta mucho más el camino. La aventura de estar trepado en una camioneta por todos lados, conociendo gente que te dice que eres una gran influencia, o que tienen tatuados nuestros logos o nuestras firmas, cosas surreales que yo, hoy por hoy, no veo en otro ámbito de la música. Esta pasión con la que la gente nos escucha es algo que yo necesito”.

La escena en la que se desarrolla BETA es sumamente estrecha. Parecen ser amigos antes que miembros de sus respectivas bandas, pero salen de tour juntos y hasta a Yayo Gutiérrez le vi un tatuaje de su sencillo, Secretos.

No lucen como un colectivo, pero tampoco hay una competencia frontal entre ustedes. ¿Existe esto de lo que te hablo o son ideas que parecen formarse en los que estamos afuera, viéndolos a través de sus redes sociales?

“Tener una competencia sana es super importante; en una escena tan decadente, es una pendejada pelearse por ver quién tiene más seguidores. Al contrario, hay que unificar, apoyar, hacer shows y esto nos queda claro al haber encontrado a estas personas que piensan igual que nosotros. Si bien nuestros géneros no son tan parecidos, hemos encontrado una cercanía en la forma de escuchar y hacer música y hasta de divertirnos.

Nosotros disfrutamos de lo que hacemos en parte por no estar encerrados en una oficina y compartimos esa actitud con todas estas personas. Entonces, por qué no pasárnosla bien si nos dedicamos a algo que nos encanta.

De ahí en fuera, toda la ayuda y el apoyo que hemos recibido es por cariño y gusto a BETA, que ha sido cómplice del proyecto y eso es lo que nos ha mantenido a flote durante tanto tiempo porque sin su ayuda no habríamos llegado hasta dónde estamos y procuramos ser agradecidos y quedarnos hasta el final para tomarnos una foto porque es gracias a ellos que estamos aquí.

Desde el disco pasado se podía notar la estrecha relación que tienen con la estética visual. Platícame de ese ámbito en este nuevo ciclo.

Sigue siendo muy importante para nosotros por esta cuestión que te contaba hace un momento de construir conceptos. BETA es autogestivo por lo que cada decisión pasa por todo el grupo y nunca sacamos algo que no esté previamente aprobado. La parte del diseño es algo de lo que yo me encargo casi en su totalidad y en este caso trabajé con Helena Vólkova, quien ya había hecho la portada de Luces. La ilustración que utilizamos para Yo Fugaz ella ya la tenía hecha y me la reencontré cuando no estaba yo convencido con lo que teníamos propuesto como arte. Te estoy hablando de hace tres semanas. Me senté a ver sus nuevas obras, le pedí que me mandara alguna, la acomodé y me gustó cómo se ve.

Las fotos que nos acompañaron durante Medusa yo las tomé y acompañan el concepto oscuro de las canciones que tenían cierta carga melancólica y profunda. Ahora presentamos más colores, tonos pastel, algo más digerible porque sentimos que estamos dando la vuelta a la oscuridad y nos estamos yendo por un lado más juguetón, sin tomárnoslo tan en serio.

Justo el video que acompaña a la canción está grabado con una super 8, con ilustraciones y proyecciones de otro amigo, que dan como resultado un trabajo más ligero, menos serio que contrasta con lo que hicimos en el estudio. No sé si la gente pueda percibirlo con este adelanto, pero nosotros lo sentimos más fresco y directo, a diferencia de los sencillos anteriores. Nos quitamos este peso de encima de decir “somos una banda de rock y tenemos que sonar de esa forma todo el tiempo”. La portada del disco no remite de ninguna manera a una banda de rock y el video somos nosotros pasándola bien, quitando la intensidad”.

¿Cómo pinta el futuro para BETA?

Queremos seguir moviéndonos por el país, haciendo llegar este disco, que creemos que tiene un potencial increíble. Volver a recorrer el país, ir a Sudamérica y subirnos a los tours de festivales. Pero también queremos darle la oportunidad a este próximo disco de que tome forma y que nos diga para dónde ir, porque luego van saliendo cosas y hay que estar ligeros para tomar decisiones en su momento. Si nos invitan a un festival o a armar unas fechas, tenemos un equipo confiable para afrontar lo que tenga que venir. Estamos listos.