En una industria dominada cada vez más por el streaming, Quentin Tarantino se mantiene como una figura atípica.
Mientras cineastas de renombre como Martin Scorsese, David Fincher, Alfonso Cuarón o Bong Joon-ho han dado el salto a plataformas como Netflix, Prime Video o Apple TV+, Tarantino ha dejado claro que no tiene intención de seguir ese camino.
Fiel defensor del cine en pantalla grande, el director de Pulp Fiction ha dicho públicamente que no considera las películas producidas exclusivamente para streaming —especialmente aquellas protagonizadas por estrellas como Ryan Reynolds— como verdaderas obras cinematográficas dentro del imaginario colectivo.
Aunque ha permitido que Netflix reeditara Los odiosos ocho en formato de miniserie, Tarantino nunca ha producido contenido original para ningún servicio bajo demanda.
Con solo una película más por rodar antes de retirarse —según ha afirmado él mismo—, es casi seguro que su carrera no incluirá una colaboración directa con el streaming.

Admirador inesperado de una serie de Netflix
A pesar de su postura crítica, Tarantino no ha ignorado por completo el contenido de las plataformas.
De hecho, ha sorprendido al declarar que The Haunting of Hill House, la serie de terror creada por Mike Flanagan, es su favorita en todo el catálogo de Netflix.
El propio Flanagan, quien se ha consolidado como una figura clave del terror moderno, reaccionó con sorpresa y emoción al enterarse del elogio.
La serie, conocida por su atmósfera inquietante y dirección precisa, se destaca incluso entre el resto del trabajo de Flanagan en Netflix, que incluye títulos como Misa de medianoche, La maldición de Bly Manor y La caída de la casa Usher.
Sin embargo, Hill House se ha ganado un lugar especial tanto en la crítica como entre los espectadores, y ahora también en el limitado pero significativo aprecio de Tarantino por el streaming.
Pocos títulos, pero un impacto notable
El único otro título original de streaming que ha captado la atención del director es The Queen’s Gambit, el drama protagonizado por Anya Taylor-Joy sobre una prodigiosa jugadora de ajedrez.
Con solo dos series entre sus favoritas personales, Tarantino no ha sido conquistado por la avalancha de contenido digital que ofrecen las plataformas, pero su reconocimiento a ciertas producciones resalta su criterio exigente y su capacidad de apreciar la calidad cuando realmente la encuentra.