Siempre tiene que existir un límite entre el discurso musical y el discurso personal. Roger Waters parece no haber entendido esto y tras girar por el mundo con este cómodo discurso revolucionario en el cual, en cada país en el que tocaba exigía justicia para los “pueblos” (mientras cobraba casi un millón de dólares o más por show), ahora ese discurso ha llegado a un punto antisemita en el cual, por primera vez, el líder de Pink Floyd podría encontrarse en gigantescos aprietos.

Pero, ¿qué fue lo que hizo mal? Prácticamente Roger dijo durante una entrevista para el Middle East Media Research Institute, que el culpable de todos los males en EE.UU. era un empresario judío de nombre Sheldon Adelson, quien, según Waters, es un racista a quién debemos culpar la muerte de George Floyd, así como de la relación entre Norteamérica y el estado de Israel, y de la supuesta “supremacía blanca” que existe en la sociedad judía norteamericana.

Obviamente el mundo no tardó en reaccionar:

¿Lo peor? Waters intentó dar una disculpa que, definitivamente, no funcionó y la pueden leer a continuación: