Desde finales de los años setenta, The Cure se convirtió en una de las bandas más influyentes de la escena alternativa, gracias a la visión creativa de Robert Smith.

Con discos que marcaron generaciones y sencillos tan icónicos como “Friday I’m in Love”, el grupo se consolidó como una referencia mundial en el rock gótico y el pop alternativo.

Sin embargo, durante la explosión del britpop en los noventa, Smith sintió un fuerte desencuentro con el rumbo que tomaba la música en Reino Unido.

Mientras bandas como Blur y Pulp dominaban los rankings, The Cure atravesaba conflictos legales internos y buscaba mantenerse relevante en una escena que celebraba un estilo mucho más ligero.

Fue en ese contexto que Robert Smith hizo pública su incomodidad con una de las agrupaciones más representativas de la época: Oasis.

Oasis, la banda que Smith nunca soportó

En una entrevista del año 2000 (vía Far Out), Smith no dudó en señalar que Oasis era una banda que nunca le gustó escuchar.

Si bien reconoció la fuerza del sonido en vivo del grupo y la voz de Liam Gallagher, aclaró que no conectaba con la mayoría de sus canciones. Para él, la cultura que rodeaba a Oasis era demasiado limitada.

“El problema con Oasis es que representan una cultura muy restrictiva: cerveza, fútbol y hablar demasiado”, dijo Smith en aquella ocasión.

Incluso comentó que, aunque ambos grupos compartían una admiración por The Beatles, en el caso de The Cure esa influencia nunca fue tan evidente en su música.

Dos visiones opuestas de la música británica

Oasis encarnaba el ánimo festivo y desafiante de la clase trabajadora británica de mediados de los noventa; mientras que The Cure ofrecía una mirada introspectiva y melancólica que no encajaba con esa energía.

Con el tiempo, el britpop perdió fuerza y Oasis terminó cayendo en la controversia, mientras The Cure recuperaba terreno e inspiraba a nuevas generaciones de artistas en géneros como el emo, el indie y el nu-metal.

Hoy, más de cuatro décadas después de su debut, The Cure sigue siendo un referente mundial y Robert Smith conserva su autenticidad, incluso al hablar de las bandas que nunca logró disfrutar.