El universo de Demon Slayer sigue rompiendo marcas. Su más reciente entrega, ‘Kimetsu no Yaiba – Infinity Castle’, ya se colocó como la película de anime más taquillera en la historia del cine a nivel mundial.

Un éxito que no se detiene

La cinta se estrenó en Japón en julio y poco después llegó a los cines de distintos países.

Desde entonces, el recibimiento ha sido impresionante: solo en su primer fin de semana en Estados Unidos logró más de $70 millones de dólares y en el segundo sumó otros $17 millones.

Con esto, ya acumula más de $555 millones de dólares en taquilla global (vía Rotten Tomatoes).

Este récord supera al que mantenía ‘Mugen Train’ desde 2020, con poco más de $507 millones de dólares.

Curiosamente (o no), antes de estrenar ‘Infinity Castle’, la primera película volvió a proyectarse en salas para calentar motores, lo que ayudó a mantener viva la expectativa de los fans.

El arco final de la historia

La película da inicio al desenlace del manga de Koyoharu Gotōge y será la primera de una trilogía que cerrará la saga.

Aquí se adaptan dos partes clave: el Castillo Infinito, donde los Pilares se enfrentan a las temibles Lunas Superiores; y la Cuenta regresiva al amanecer, que prepara la última batalla contra Muzan Kibutsuji, el enemigo más poderoso de la serie.

La animación de Ufotable vuelve a brillar con secuencias espectaculares que han sido aplaudidas tanto por los seguidores del manga como por quienes solo conocen la historia a través del anime.

La mezcla de acción, drama y momentos intensos hacen que la experiencia en cines se sienta como un gran evento.

El anime conquista la pantalla grande

El triunfo de Infinity Castle confirma algo que ya se venía viendo en los últimos años: el anime no es solo un fenómeno de nicho, sino una fuerza enorme dentro de la industria del entretenimiento.

Y con dos películas más en camino, todo apunta a que Demon Slayer seguirá marcando récords y dejando huella en la cultura pop mundial.