Empiezo aclarando que esta reseña está escrita por un oficinista de 27 años que dos días despues de haber ido a Iron Maiden sigue sin recuperarse de las patadas, empujones, pisotones, jalones de cabello, mojadas de cerveza (espero…) y dos horas de cantar y cantar!Y es que por fin llegó el día. Hace unos meses muchos “alguna vez metaleros”, como yo, recibimos la noticia de que Iron Maiden venía a Mexico. Como siempre la desidia en forma de “luego compro los boletos al fin que no se van a terminar” nos alcanzó a casi todos, al menos todos mis amigos, y en un abrir y cerrar de ojos ya nos habíamos quedado sin boletos para Iron Maiden. Creo que, en general, eso fue la clave para que el pasado domingo Iron Maiden haya metido a 50,000 personas al Foro Sol. ¿Cómo lo hicieron sin regalar 40,000 boletos en Alfa?, ¿sin tener en el mismo cartel a “My Chemical Romance” o alguna otra banda de copetudos?… Es sencillo: generaciones enteras de rock, desde niños de no más de 8 años hasta los papás y tíos de muchos de nosotros estaban ahí. Tal vez sea un poco aventurado, pero creo que Iron Maiden son los Rolling Stones de los ochenteros. Dave Murray cada vez se parece más al perro aguayo, Janick Gers parece más una momia que el mismo Eddie, y aún así la energía de Iron Maiden en vivo es incomparable. Bruce Dickinson tiene toda la energía para correr, brincar, bailar, disfrasarse en cada canción y por alguna razón me recordo a Mick Jagger en versión “evil”.
El concierto inició con la banda de la hija de Steve Harris. En lo personal me sonó a lo que hubiera sido “Hole” (sí, la banda de Courtney Love, viuda de Kurt) en los 80. Hard Rock fresón medio malo. Después, en punto de las 8 de la noche las luces se apagaron, en las bocinas un discurso de Sir Winston Churchill y en las pantallas imagenes de Maiden… justo despues, el frenesí total. Yo estaba muy tranquilamente parado a la mitad del camino entre la salida del foro y el escenario cuando de pronto cayó la manta que cubría el escenario para revelar la portada del powerslave en una manta gigante y dio inicio el concierto con los acordes de Aces High y, al igual que los Maiden, me sentí de 15 años otra vez. Era como estar en esos conciertos de metal en la Arena Lopez Mateos, en el Andy Bridges o en el Circo Volador: empujones, cerveza tirada por todos lados, uno que otro caído, gente espantada por tanto empujon, el audio que a veces se escuchaba y a veces no, el olor a axila en el ambiente… ¡un verdadero concierto de metal!
Fueron dos horas de grandes exitos, como “The Number Of The Beast”, “Run To The Hills”, “The Trooper”, “Can I Play With Madness?” entre muchas otras, y uno que otro número oscuro del catalogo de la banda como “Rime Of The Ancient Mariner”. La gira se llama Somewhere Back In Time y el repertorio es mayormente de la primera etapa de la banda aunque incluyó “Fear Of The Dark” donde un coro gigantesco canto todas las partes vocales y de guitarra de la canción. Después de un encore que incluyó “Iron Maiden”, “Moonchild” y “The Clairvoyant” para cerrar con “Hallowed Be Thy Name”.
Hoy es martes y sigo sin recuperarme, y, como yo, estoy seguro que están muchos oficinastas que hoy les costó trabajo levantarse, pero el recuerdo, la emoción y la sensación de volver a Maiden, escuchar tantos himnos de juventud y emocionarse como lo haciamos hace tantos años hacen que valga la pena volverlo a hacer la próxima vez que la banda venga.