Al ver la portada de la nueva placa del grupo inglés The Horrors, pensé que sería un disco muy parecido a su antecesor Strange House, pero habiendo escuchado el primer sencillo (“Sea Within a Sea”) no supe bien qué esperar, sabía que el disco fue producido por Geoff Barrow (integrante de Portishead), lo cual ya hablaba bastante bien de Primary Colours, y también ayudaba a reforzar la intriga y la necesidad por escuchar este disco (en lo personal, uno de lo más esperados de este año), pero nada de lo que pude haber pensado, especulado o imaginado se compara con la sensación que sentí cuando escuché Primary Colours por primera vez.
Para contextualizar un poco mejor, “Sheena is a Parasite”, el sencillo que le dio vuelta al mundo y puso a The Horrors en el mapa musical de esta década (en parte gracias a la publicidad que les dio Chris Cunningham, director del video de dicha canción y la actriz del mismo, Samantha Morton) tiene una duración de 1’43”, “Sea Within a Sea”, el sencillo que hizo que se tomara en serio a The Horrors, y que la gente dejara de verlos como one-hit-wonder, dura 7’59”. Una sabia pero arriesgada decisión, sacar como primer sencillo de tu nuevo disco una canción larga es algo complicado (no todo mundo es Cafe Tacuba), pero al parecer a The Horrors les funcionó a la perfección. La manera en que compusieron este disco es totalmente diferente a como lo habían hecho en el pasado. Antes se decía que los Horrors tocaban garage (y era muy cierto) y que eran los hijos bastardos de The Cramps y quién sabe cuantas bandas más, ahora (y disculpen si a alguien le molesta la comparción) suenan más post-punk y bien podrían ser los hijos bastardos de Ian Curtis y cia, incluso el sencillo antes mencionado tiene unas baterías que suenan totalmente a krautrock.
Ya sé que la afirmación es muy fuerte, y que ese tipo de comparaciones hacen que los grupos nóveles se inflen y se crean más de lo que son, pero en LifeBoxset.com estamos de acuerdo en que ahora manejan (con gran maestría) el post-punk y han logrado un enorme parecido con Joy Division e incluso con New Order, sobre todo por el guiño de new-wave que ahora manejan. Mucho, más no todo (no quiero quitarle crédito a la banda) de este nuevo sonido se debe a su grandioso productor Geoff Barrow, quien hace unos años sorprendió al mundo junto con su grupo Portishead al lanzar un disco tan fresco como Third, y ahora nos sorprende produciendo un disco que seguro estará en varios top 10 de lo mejor del 2009. Se nota totalmente la producción de Barrow en las canciones de los Horrors, él fue quien los ayudó y guió en este cambió musical, sin duda.
En comparación con los EP’s, demos y sencillos y con el mismo Strange House, Primary Colours tiene un proceso de composición y una producción totalmente cuidados, los arreglos se notan mucho más trabajados, ahora cambiaron la distorsión por teclados análogos y moogs que ayudan a crear cierta atmósfera, la cual, sigue siendo totalmente obscura, sólo que ahora de manera más madura; ahora no les importa tanto impresionar ni asustar (esta afirmación se puede ver claramente en los videos de esta banda, los anteriores a “Sea Within a Sea” y “Who Can Say” tienen elementos de películas de terror, “Sheena is a Parasite” y “She’s the New Thing” son un ejemplo). Otro cambio interesante es que al parecer ha habido un cambio de alineación, más bien un cambio de posición: el bajista anterior, Tomethy Furse, es ahora el encargado de los teclados, y el tecladista anterior Spider Webb, ahora se hace cargo del bajo (esto no sé si sea en todo el disco pero en los videos de los dos sencillos que han sacado así está la alineación).
La voz de Faris Rotter sigue siendo grave y mantiene ese tono lúgubre, pero ahora suena como si estuviera resignado, como si supiera que la obscuridad seguirá no importa qué pase, ya no grita desgañitadamente y supongo que en vivo ya no destruye escenarios, ahora se dedica a cantar y parece un juglar moderno, contando historias de terror, lúgubres y obscuras pero de manera que el escucha queda atrapado sin saber bien porqué.
Este disco tiene quizá solo un punto débil: mucha gente que los seguía por su intensidad y sus distorsiones y toda la entrega que tenían, ahora quizás se sentirán un poco desilusionados y muchos, incluso, dirán que “se vendieron”, aunque más bien el término y expresión correctos sería: maduraron.


