Reseña: Sonic Youth – The Eternal
| Junio 10, 2009 |
Nota: la siguiente afirmación puede mal interpretarse como fanatísmo cuasi religioso, rayando en el fundamentalismo y podría ser ofensiva para el público. Habiendo dicho lo anterior, empezaré mi reseña. (Ofrezco una disculpa por la extensión de esta reseña)
Es imposible que Sonic Youth haga un mal disco. Todos los que los conocemos sabemos a qué suenan, sabemos qué música tocan, incluso sabemos sus ases bajo la manga. Después de tantos años ya nos aprendimos la fórmula secreta y podríamos decir que sabemos exactamente a qué sonará un disco nuevo de Sonic Youth. Lo interesante siempre radica en el factor sopresa. ¿Qué tanta distorsión tendrán sus canciones esta vez o cómo le harán para sonar un poquito menos a Sonic Youth? ¿Qué tan pop serán las canciones del nuevo álbum?. Todas estas preguntas se vieron contestadas en cuanto salió el disco número 19 en la carrera de estos muchachos de Nueva York: The Eternal.
Después de mucho tiempo con la disquera Geffen, The Eternal es el primer disco que publican con su nueva disquera, el legengario sello Matador Records, y también es su primer disco con el bajista de Pavement, Mark Ibold. Al parecer tantos cambios han hecho que Sonic Youth regrese a lo que solía hacer, suenan mucho más punk a comparación de sus 2 discos anteriores (Sonic Nurse y Rather Ripped). Ahora las distorsiones suenan más y mejores, las voces de Kim Gordon, Thurston Moore y Lee Ranaldo suenan bastante bien y la batería de Steve Shelley suena con una increible exactitud.
El disco comienza con una poderosa canción que apenas alcanza los 2 minutos de duración, guitarras, bajo y batería totalmente decididos a atrapar a quien lo escucha desde los primero acordes. Con una Kim Gordon que mas que cantar parece reclamar algo. Se trata de “Sacred Trickster”, además sirve como puente para la que sigue, “Anti-Orgasm”, con una duración de 6 minutos en la cual Gordon y Moore comparten crédito en las voces, de nuevo las guitarras suenan a Sonic Youth y su hermosa distorsión, hemos recibido 2 buenas sacudidas que hacen que la espera por las siguientes canciones sea cada vez más ansiosa. La que sigue es “Leaky Lifeboat (For Gregory Corso)”, otra gran prueba de cómo se deben hacer las buenas canciones, sirve de puente para una de las mejores canciones del disco, “Antenna”, el uso de delays sumado a la distorsión y todos los demás elementos Sonic Youtheanos en esta canción hace que a uno se le ponga la piel chinita (sobre todo las primeras 2 veces que la escuchas), además posee un ritmo, podría decirse, totalmente sensual (ya se que las palabras Sonic Youth y totalmente sensual en una misma oración suena raro, pero así lo es). Los pasajes instrumentales de esta canción (y del disco en general) son increíbles, me hacen recordar el disco de rarezas y lados b, The Destroyed Room.
“What We Know” es una canción que canta Lee Ranaldo, y que compite firmemente por el título de canción del disco. La sección rítmica hipnotiza al escucha de una manera espectacular, las guitarras llegan a suavizar el terreno para que la voz de Ranaldo se infiltre de manera incosnciente en el cerebro. Además escuchamos unos solos de guitarra clásicos de Sonic Youth que producen muchas sonrisas. En “Calming The Snake” la sección rítmica de nuevo se lleva las palmas, pero definitivamente lo que hay que resaltar es la voz de Kim Gordon. “Posion Arrow” nos regersa a los mejores tiempos de esta banda, el principio de la canción, cien por ciento instrumental, hace maravillas en nuestra cabeza. “Malibu Gas Station” tiene otra increíble introducción instrumental, con delays y reverb. De nuevo regresan a sus raíces y nos regalan esta canción.
“Thunderclap (For Bobby Pyn)” y “No Way” son buenas canciones, bien pudieron haberse escapado del Rather Ripped. “Walkin Blue” suena obscura, una faceta que explora poco en general Sonic Youth. “Massage The History” es la canción con la que termina el disco, dura casi 10 minutos y es definitivamente una joya, de principio a fin. Pasajes instrumentales de ensueño, e incluso se escucha una guitarra acústica. Unas voces que suenan desgarradoramente obscuras, llenas de melancolía y de un sentimiento que no se puede explicar. Es, sin duda, la mejor canción del disco, en la que más arriesgan. Prima hermana de las canciones del disco de rarezas antes citado. Una belleza de pies a cabeza. Kim Gordon no tiene idea del poder que su voz ejerce sobre quien la escucha. Todo el disco es una preparación para este grand finale. Tan bueno como el final de la película Old Boy de Park-Chan-wook.









































suena bastante bien, solamente tengo el daydream nation y me habian dicho q sus ultimos discos sonaban bastante “light” por eso no me decidí nunca a adquirirlos pero por lo que escribes se apetece bastante, solo espero que el precio no rebase la barrera de los 230 pesos jeje
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