Foto y texto: Daniel Patlán (@folkmetender)

CocoRosie es un grupo que entra en el top de bandas que se deben ver antes de morir. Las voces de las hermanas Sierra y Bianca Casady son bellas y armoniosas. Al escucharlas, uno entiende el pasaje de La Odisea de Homero que habla acerca de “el canto de las sirenas”. Las Casady hipnotizan hasta al más sordo, sus voces impecablemente estudiadas (y aplicadas) sirven de guía para sus canciones y su show. Todo el tiempo, la constante fueron voces operísticas sobre melodías vocales llenas de armonía que viajaban entre el drama, la teatralidad, la felicidad y la alegría, todo bañado con un toque de LSD y mucho folk.

Por si fuera poco, a las hermanas Casady no les basta con tener semejantes voces, se hacen acompañar en vivo de tres individuos llenos de personalidad: un beatboxer que hacía magia con sus cuerdas vocales, un preciso pianista y un percusionista que se parece al Pulpo Manotas. El combo de los tres músicos antes mencionados y las dos hermanas Casady nos dio al rededor de una hora paz, tranquilidad y sobre todo, nos regaló una probada de lo que es el Nirvana, ese estado de éxtasis que uno logra alcanzar muy pocas veces pero que todo el tiempo buscamos. Los visuales con que CocoRosie acompañaba sus canciones consistían en imágenes a veces como collages y a veces loops de ciertas cosas (ej: un caballo, los ojos azules de un niño, una cruz de madera como la de Jesucristo, etc.). Toda la estética que rodea a esta banda es única y muy bien cuidada, desde el atuendo de las hermanas (Sierra Casady vistió un leotrardo de gimnasia morado y Bianca un look de ama de casa hip-hopera) hasta los visuales antes mencionados.

Una fantasía sónica y visual que nos transportó al Nirvana para después regresarnos a la Tierra. Un gran “hurra!” para Ache Producciones por haber traído el show de CocoRosie a la ciudad de México.