“Forever, and ever, you’ll stay in our hearts, and we will love you”- El mundo entero se estremece ante el fallecimiento de Aretha Franklin.

Alguna vez el ex-mandatario de los Estados Unidos, Barack Obama, aseguraría en un artículo del periodista David Remnick para The New Yorker en 2016 que si tuviera que permanecer en una isla desolada por el resto de sus días con tan solo un puñado de discos, Aretha Franklin figuraría en esa lista pues “le recordaría su humanidad, lo que es esencial en todos nosotros”. Esa no sería la única vez que Obama expresaría su gratitud a la reina del soul, la voz que marcó un hito en la década de los sesenta y el rostro que se convertiría en un ícono de lucha por  los derechos civiles para la comunidad afroamericana, y también, para el naciente movimiento feminista que aún hoy día, clama por respeto e igualdad justo como Aretha lo hiciera en 1967.

El fallecimiento la mañana de hoy de Aretha Franklin a los 76 años de edad deja un hueco que jamás podrá ser llenado, pero también, trasciende como una de las pocas artistas que no sólo brilló dentro de la escena musical, si no que se convirtió en la viva imagen de un movimiento social que necesitaba rostros y voces. Aretha estuvo ahí cuando se le necesitó y su infinito legado será divulgado por el resto de los días.

La historia de Estados Unidos surge cuando Aretha canta”, declararía nuevamente Barack Obama durante su mandato presidencial. “Nadie encarna más plenamente la conexión entre el espíritu afroestadounidense, el blues, el R & B, el rock and roll y la forma en que las penurias y el sufrimiento se transforman en algo de belleza, vitalidad y esperanza “.

Diversas personalidades del mundo entero han alzado su voz para honrar la vida y obra de la reina, y quizás, sólo quizás, entre este mar de tristeza y oscuridad emerge un rayo de luz que nos hace sentir agradecidos por haber sido testigos de la sensibilidad, la fortaleza y el talento de la única en su tipo, la gran Aretha Franklin. Gracias por haber estado aquí.

Hasta siempre, hermosa Natural Woman.

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America has no royalty. But we do have a chance to earn something more enduring. Born in Memphis and raised in Detroit, Aretha Franklin grew up performing gospel songs in her father’s congregation. For more than six decades since, every time she sang, we were all graced with a glimpse of the divine. Through her compositions and unmatched musicianship, Aretha helped define the American experience. In her voice, we could feel our history, all of it and in every shade—our power and our pain, our darkness and our light, our quest for redemption and our hard-won respect. She helped us feel more connected to each other, more hopeful, more human. And sometimes she helped us just forget about everything else and dance. Aretha may have passed on to a better place, but the gift of her music remains to inspire us all. May the Queen of Soul rest in eternal peace. Michelle and I send our prayers and warmest sympathies to her family and all those moved by her song.

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