Boris, un introspectivo documental sobre la cultura japonesa

Platicamos con Atsuo, baterista y vocalista del trío japonés.

Boris.

Boris.

Por: @folkmetender

Era viernes por la noche y la ciudad era un caos, lo último que quería era ir al Centro Histórico, sin embargo, la promesa de una entrevista con Atsuo, baterista, vocalista y fundador de Boris, era por demás llamativa. Al llegar al lugar indicado, el ambiente parecía una película de suspenso, como si las seis personas que estábamos ahí supiéramos algo que el resto de la ciudad no. El cuarto estaba prácticamente vacío, el mobiliario constaba de una mesa alargada con sillas y un teléfono que fungió como maquina del tiempo. Después de teclear un número telefónico demasiado largo, la voz de Atsuo apareció del otro lado de la bocina, para él era mediodía del sábado.

Debido a que Atsuo no habla inglés y mucho menos español, tuvimos a un traductor en la sala, quien se convirtió en un elemento fonético más. “Una entrevista musical” fue lo que pensé al escuchar a los dos japoneses comunicarse. A lo largo de una hora, me sentí en una especie de ceremonia Iluminati, oculta de la sociedad y sumamente privada. Durante esos minutos, Atsuo, compartió sonidos que se transformaron en respuestas a nuestras preguntas, que para él, eran sonidos en una escala diferente.

Empezamos con el nuevo álbum de Boris, Präparat. Antes de este disco, editaron tres LPs relacionados en 2011: Attention Please, Heavy Rock y New Album. En estos experimentaron con muchos sonidos y máquinas:

Lo que quisimos hacer con Präparat fue masterizar esos experimentos, nos clavamos en los sonidos que más nos gustaron. De camino al rock me encontré con el komori, un género que me fascinó. Präparat no es un material final, va a seguir evolucionando con el tiempo. Nunca sé cuándo se va a acabar. El único secreto es que disfrutamos muchísimo lo que hacemos.

 

Boris es de las pocas bandas que puede acercarse al  J-Pop y al mismo tiempo al rock más experimental:

“Tenemos muchos amigos, los invitamos muy seguido a trabajar y por eso es que salen cosas muy disímiles entre sí. Nosotros no sólo experimentamos y jameamos, sino que indagamos, investigamos, nos metemos mucho en las cosas que nos atraen”.

A lo largo de 20 años, Boris tiene más de 20 LPs editados y un sin fin de EPs, sencillos y 7″. Para muchos músicos, el proceso de hacer un disco es un viacrucis. Ponen toda su alma, su tiempo y a veces hasta su dinero, en realizar estas producciones, por lo que lanzar un álbum a veces es un proceso tortuoso y un lujo. Es sacar tus sentimientos más profundos y ponerlos al alcance de todos, quizá sea uno de los momentos más vulnerables para un músico, sólo superado con el show en vivo. Para Boris ¿qué significa cada lanzamiento que tienen?

Es un viaje total, literal. La música para mí es irme de viaje a un país desconocido. Me clavo en esa región y entiendo su lengua y costumbres, convivo con la gente… Todo es mental e imaginario, no viajo mucho en la vida real. El país es la música y cada álbum es para mí un documental sobre esa experiencia ficticia. No tenía idea de que teníamos tantos discos (risas) Supongo que he ido mucho de viaje.

Esta forma de trabajar se refleja en el hecho de que normalmente producen sus propios discos, pero ¿cómo funcionan cuando hay un externo dirigiendo el proceso?

Nosotros hacemos todo, el sello, la producción, a veces hasta la maquila. Cuando hemos trabajado con un productor es muy divertido. Es como tú ahorita (refiriéndose al traductor): a ti te dan sus ideas y tú las interpretas y transmites a tu manera. Cuando eso pasa, nos metemos al estudio, hacemos un montón de música y nos vamos. Le dejamos todo para que él lo traduzca a su manera y haga una interpretación de nuestra música con ese material. Es muy importante que el productor sea divertido y que disfrutemos cada momento.

Boris es de las bandas japonesas que más exposición tienen en América; debido a la fuerza de Internet, las barreras físicas se han roto:

Nos ha ayudado mucho en la cuestión profesional, pero todo se ha vuelto impersonal. Lo que más disfruto es conocer a las personas con las que trato. nada se compara con esos nervios de enviar tu CD con una carta del director de la disquera y esperar su respuesta. Me lo tomo muy a la ligera en la web, además, ahí no puedes controlar cómo funcionan las cosas. Nos ha servido mucho, eso sí.

Hablamos también del Ensemble Pearl, proyecto que lo unió junto a Stephen O’Malley (Sunn O)))), Gisèle VienneMichio Kurihara y Bill Herzog para componer música juntos:

 Fue comisionado para una puesta en escena de Gisèle Vienne. Nos juntamos los cuatro en un estudio y nos dedicamos a jamear. El director del proyecto era Stephen, él llegó con unas partituras de guitarra y a partir de esto empezamos a improvisar. Realmente no podíamos hablar entre nosotros, nadie hablaba la misma lengua del otro, nuestra palabra era la música, así nos comunicamos durante ese tiempo.

Para finalizar nuestra sesión de oscurantismo musical, hablamos sobre los factores que hacen de Japón, un lugar sumamente fértil para la experimentación, la música de culto y en general el arte. La conclusión fue que el ritmo de vida y la cultura que existe en el país asiático es decisiva para que esto pase, son las válvulas de escape a una vida de represión y control excesivo por parte del gobierno, hecho que el mismo traductor apoyó y alimentó con sus propias experiencias: 

Japón es el lugar más loco del mundo esa es la única razón (risas), nunca tienes ni un minuto de paz. Tokio está fuera de control. Son personas muy traumadas, todo está censurado: el porno, las películas fuertes, el alcohol, entones se refugian en los videojuegos normalmente. Esa bandida –los locos– es la que tiene acceso a cosas ilegales (risas) y a otro tipo de información. Para nosotros como japoneses es muy normal, el pop japonés es clavadísimo, hasta las coreografías, todo es súper extremo, no es un pop amable. Lo mismo pasa en los diferentes géneros. Para un extranjero es enorme el gap entre el japonés tranquilo y recatado y el intenso y loco. Japón es un país para enseñarle al mundo, todo es para afuera, las apariencias siempre van primero. La música experimental es algo que hago para mí, para mis adentros, es un privilegio que tengo. 

Así terminó la amena plática con Atsuo, quien con su voz tranquila y calmada dijo estar muy emocionado por conocer México y su cultura. Habló de su gusto por la comida mexicana y las tortillas, así como la emoción que le daba conocer a esas personas que se tomaron el tiempo para hablar con él.

Boris se presenta en la Ciudad de México el próximo 16 de mayo en El Lunario, dentro del marco de Aural y el Festival de México, compartirán escenario con Liturgy y la banda mexicana Monogatari. Compren sus boletos a través de Ticketmaster.

Boris.

Boris.

Background